jueves, 5 de noviembre de 2009

" EL PLACER DE CURARSE "


En patologías pesadas, crónicas y a veces en un estado ya degenerativo cuando damos el simillinum al paciente sin haberlo preparado previamente de manera inteligente y sensible, la acción del remedio "sumamente profunda en muchos casos" le será difícil de vivir y de soportar, tanto física como psiquicamente.
En tal caso, a pesar de que yo, como terapeuta me haya preparado con una programación radiónica y de que el paciente tenga una motivación veraz, éste corre el riesgo de perder la esperanza y abandonarse a la facilidad de la inercia. En consecuencia, perdemos la oportunidad de sacarlo del laberinto en el que se encerró conscientemente.

Si consideramos que Hahnemann en todas sus investigaciones para mejorar el arte de curar siempre tuvo en mente la necesidad de mantener una actitud de delicadeza y respeto ante la integridad del individuo, mediante la similitud y la dinamización, tanto en CH, LM o con el método plus, aplicando así el precepto hipocrático “si no curas, al menos no dañes” se hace evidente que debemos preparar al paciente para recibir el Similimum, que será el reflejo doloroso y reparador de su alma.

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